Su beso bendecido
florece en mi boca
entre ruegos y promesas
Ovales ventanas dan marco
a ese rostro que me sigue
y acompaña.
En esos días otoñados de tristezas,
marchitas hojarascas permanecen aquí
como su perfume.
Planeta inhóspito el corazón
se deviene en canto para ahuyentar
la nostalgia de esta hora.
Su palabra escrita se borra
de las hojas del recuerdo
en la tarde llovizna la distancia
nos separa y flagela,
un negro silencio me exilia de vos,
de tu abrazo.

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